jueves, 20 de agosto de 2009

El padel

El verano es un época en la que se puede hacer deporte, y por tanto, multitud de veraneantes eligen el padel como forma de expresión personal. El padel es un deporte curioso, porque resume una gran hipocresía en sus normas y las relaciones que se dan entre contrincantes y pareja y es más bien una reunión social. Y además encarna algunas CONTRADICCIONES. Intentemos analizar lo más significativo del mismo: 1. Los jugadores. Hoy en día tienes que jugar al padel. Si juegas a padel reunes dos cualidades que te permiten posicionarte como una persona en la sociedad actual. Si juegas a padel significa que i) haces deporte y ii) que tienes amigos, dos pilares básicos para poder tener una vida social en los tiempos que corren. Es un deporte para el que necesitas de una dosis alta de sociabilidad, no es importante que juegues bien si no que caigas bien. Antes poca gente hacía deporte, y el tenis, deporte que exige paciencia y cualidades deportivas y en el que siempre buscas jugar con el mejor, no con el que mejor te caiga, estaba al alcance de pocos. Ahora todo el mundo hace deporte porque todo el mundo juega al padel, especialmente la mujeres, que nunca hicieron deporte alguno y no pasaba nada. 2. Las relaciones entre jugadores. a) La palabra "perdón". Es la más utilizada a lo largo de una partida. Se pide perdón por todo. Si cierras los ojos y no sabes que están jugando 4 personas, piensas que están jugando a las cartas. Los silencios del juego se intercalan con multitud de "perdones" y conversaciones intranscedentales desde un punto de vista deportivo. Entre juego y juego se habla de los de la pista de la lado, de la cena de ayer, de la cena de mañana, del nuevo restaurante que han abierto, etc. Y durante el juego se dice "perdón". Te tienen que perdonar los contrarios tanto si les ganas apabullantemente como si eres muy malo y por tu culpa se fastidia la calidad de la partida. Te tiene que perdonar tu compañero si le quitas la bola y ganas el punto, si le quitas la bola y fallas, y si fallas la bola impidiendo que tu compañero se divierta. Un deporte que para jugar necesitas de amigos que te inviten te obliga a desplegar un sinfín de "perdones" y bajadas de cabeza, para que a pesar de ser malo malísimo, tu educación y simpatía les haga pensar en ti en la próxima partida. b) El saque. Cuando saca el contrario, siempre que tu compañero falla, se le felicita con la frase "muy buen saque". Da igual que el saque sea bueno o malo, que sea simple o lleve efecto, que toque pared o que sea directo; si tu compañero falla, siempre es "buen saque", y jamás se dice que tu compañero es un paquete y no debería haber fallado la devolución del saque. No señores, tu compañero es malo a rabiar y no es capaz de devolver esa pelota, pero la hipocresía de este deporte parece que impide que tu compañero sea malo y como se te ocurra decirselo no volverás a ser invitado a una partida, por encarnar unos valores impropios de esta reunión de amigos. Eso sí, el malo que no sabe dar a la pelota pide perdón a su compañero. ¿Por qué pide perdón si ha sido tan buen saque? (contradicción). c) El diseño de la pista. Un fallo de diseño de la pista, porque eso es lo que es, se ha convertido en una "impresionante jugada". Me refiero al empalme de la valla con la pared de hormigón. Si el contrario pasa la bola y de pura casualidad da en la esquina, se felicita al tirador y se dice que la jugada ha sido excepcional. De excepcional no tiene nada, es una casualidad que haya dado en ese sitio, y en realidad no hay diferencia alguna con que la pelota toque el borde de la red y caiga en el campo contrario. No conozco a nadie que practique que la bola de en el borde de la red y caiga en el campo contrario. Pero aquí tenemos otra contradicción: el que da en el borde de la pared pide perdón pero sin embargo el contario le felicita por la jugada. Está claro que las dos cosas no pueden darse simultaneamente. d) Las conversaciones. Es un deporte donde se habla demasiado, hasta el punto de que si no lo haces es probable que seaas etiquetado como alguien a quien no se debe invitar más a jugar porque no eres digno de relacionarte con el resto de compañeros. No se comprende que alguien de verdad sólo se dedique a jugar sin que tenga que participar en conversaciones extradeportivas que versan sobre temas intranscendentes. Y los que más hablan suelen ser lo más malos, ya que que por lo menos, aunque hayas estropeado el juego, se rian con la lista de tonterías que dices en la pista. Y en el futuro cuando salga tu nombre a colación en alguna partida futura en el marco de la conversación de los interludios, siempre podrán decir que eres un chico simpático (ya sabemos que la hipocresía impedirá decir que eres un jugador pésimo). Y por esa hipocresía, el padel está lleno de jugadores malísismos, que necesitaría que alguien les diga de una vez QUE SE RETIREN.

5 comentarios:

Juan dijo...

Muy buen artículo, digno del mejor de los monologuistas de la Paramount.

CC dijo...

Juajua. Buenísimo. Me imagino toda una escena del W. Allen, soltando el parrafazo de Tuco mientras le intenta mirar el bordado de la braguita debajo de la minifalda de la contincante femenina. Padel o Padella... Mejor la Paella.

Tuco dijo...

Me alegra ver que os gusta el artículo, porque, aunque parezca increible, hay gente que al leerlo se ha sentido vilipendiada.

isabel dijo...

desde luego, manejas con un encanto 'exkisito' la doble "T". el tema y el timing en este ingenioso artículo que, voy a permitirme remitir a miclubdefans del padel, si tú me autorizas....

encontré algo reiterativo el tema del perdón que pese a no poder estar más de acuerdo contigo -en el padel sp es falso...- es la virtud bella entre las bellas y un gran tema... Y, eché de menos ¡la falsa modestia!

dicho lo dicho, miércoles 9/09/09 a las 20hrs en el padel de MonteAlina? jajajajajajajaja

Tuco dijo...

Mandaselo a todos los que quieras, es público mi pensamiento. Y si juegan al padel, mejor que mejor. En el fondo después de jugar debes ir a algun sitio a desahogarte, pues tanto el que gana como el que pierde tienen rabia contenida, porque tanta educación te impide expresar tu alegría por ganar o tristeza por perder.