jueves, 26 de noviembre de 2009

Operación triunfo y su éxito entre las mujeres.

El formato de Operación Triunfo no es nada original. Lo inventaron hace mucho tiempo las mujeres, y los creativos de televisión no han hecho otra cosa que observarlas y trasladar a un programa el resultado de su observación. Y eso explica el éxito del programa entre las féminas: LES SUENA.
Necesito un pantalón. Los triunfitos son los pantalones que tengo que comprarme, el presentador soy yo mismo, mi mujer es Risto y el dependiente el público. La mecánica es sencilla. Mi papel como presentador es preseleccionar 5 modelos. Y a partir de ese momento los pantalones cobran vida y se ponen a competir entre ellos. ¿Quién será el afortunado de venir conmigo a casa?. Me empiezo probando TODOS. Y mi mujer nomina a dos de ellos, y a un favorito. Me vuelvo a poner el favorito con los nominados, y se convence el jurado de que su elección de favorito no era casual. Ristada: "es que esos que has elegido mira que son feos". Y me he probado 9 pantalones, los nominados 2 veces (mira que fastidia volver a ponerte los que ya te han dicho que son horrorosos, pero claro hay que confirmar la decisión de alguna manera). El favorito 3 veces.
Ya sólo quedan 3, y el dilema crece a la par que mi cara de mala lecha se nota cada vez más.
Ahora llega la final. Y tu te das cuenta de para qué servía cuando estudiabas en Matemáticas las combinaciones de 3 elementos tomados de 2 en 2. Y entiendes por qué las mujeres prestaban tanta atención. No hagan los cálculos, yo se lo digo, te pones 6 veces más los pantalones. Y ya llevo 15 pruebas.
El problema es que el favorito en la 3ª puesta de la fase final, deja de serlo. ¿A ti cuál te gusta más? Pregunta tonta, puesto que elegiste 5 que te gustaban, y que por lo tanto te da igual quien gana la final. Claro, ella piensa que elegiste los feos para fastidiarla. Ahora es cuando interviene el público, momento en que tu mujer le pregunta al dependiente su opinión. Tu cara es un poema en ese instante. El público (dependiente) ha decidido cambiar de favorito. Te vuelves a probar de nuevo 6 pantalones más, pero el favorito es otro. Llevo 21 probadas.
Se elimina a uno más, y se quedan en la final el favorito del dependiente y el favorito de tu mujer.
Vuelves a probarte 4 pantalones más, totalizando 25. Y por fin, uno gana el concurso.
Conclusiones:
1. Tú sueles estar de muy mala leche, te has puesto 25 pantalones.
2. Tu mujer se enfada porque piensa que no te gusta ir de compras con ella (sí te gusta pero no de esta forma).
3. Al final ha elegido el que ella quería y se vuelve a enfadar contigo porque le has dicho durante toda la operación que te da igual.
4. Tu mujer hace más caso al dependiente que a ti.
5. Considera que no tienes nada de gusto, cuando realmente ha elegido uno que a ti te gustaba, y que sólo discrepabas en la mecánica de elección.
6. Y el colmo de los colmos es que se enfada contigo porque no te ve ilusionado con un pantalón nuevo. Claro, ella no entiende que para ti no es nuevo pues te lo has puesto ya 7 veces.

7 comentarios:

Juan dijo...

Total, que al final es casi mejor el concepto que alguno ponemos en práctica de las mujeres - commodities.

Tuco dijo...

Pero conceptualiza con disimulo.

L.C. dijo...

Absolutamente magistral, Tuco.

Pablo de Benavides dijo...

ultimamente el mercado inmobiliario se ve q ta mucho tiempo libre o mucha alegria, xq llevas una racha...

Tuco dijo...

Pablo, es la inspiración del hogar.

Alberto Córdoba dijo...

¿Y qué piensan de esto las mujeres?

Tuco dijo...

Pues aunque no lo creas, textualmente me dijeron "no es exactamente como pasó".