jueves, 5 de febrero de 2009

Tarcisio Bertone

¿Quién conocía a este señor antes de ayer? Casi nadie. Reconozco que me cuesta aprenderme el nombre de los ministros de España, como para saber como se llama el Secretario de Estado del Vaticano, bastante tengo con saber que existe y que equivale a la figura de nuestro Ministro de Asuntos Exteriores.
Pero qué grata sorpresa me ha producido su figura y qué hábil me ha parecido el Vaticano. ¿Quién iba a dar importancia a lo que dijera este señor en su visita a España? ¿Qué medio de comunicación publicaría el asunto? Antes de ayer, ninguno, o bien porque no le interesa a los medios de comunicación o bien porque son afines al Gobierno, y su contenido les produce irritación e hinchazón.
Se puso a pensar El Vaticano, y dio en el centro de la diana: amor y compaña el día anterior, sonrisitas y entrevistas con el iluminado ZP, soportar a estos hipócritas durante un rato, y voilá, REPERCUSIÓN MEDIÁTICA A TOPE.
¿Y qué ha pasado hoy? Pues que todos han publicado lo que ha dicho, lo que piensa la Iglesia sobre el aborto, EPC, la eutanasia, la familia, etc. Y delante de sus narices.
Por una vez la Iglesia ha usado al PSOE, y lo ha conseguido porque ZP es un progre que se cree más listo que nadie, porque piensa que no hay más progre que él y que es líder en adoctrinamiento de masas incultas.
Le sugiero al PP que fiche al estratega del Vaticano, que otro gallo le cantaría.

Resistencia o "sin sentimientos"

Con este título no trato de hacer un llamamiento para afrontar la actual crisis económica que nuestro iluminado presidente no sabe por donde empezar a gestionar, sino de comentar la última película que fui a ver hace un par de semanas.
Os digo también que he tratado de ver algún paralelismo entre su argumento y la actualidad política de España, y en principio no he encontrado nada digno de mención.
Por eso me voy a ceñir a la película misma, y por una vez no voy a hablar de política.
Mi opinión se puede resumir en dos palabras: "sin sentimientos". Tras ver la película me he quedado indiferente, y si el director buscaba despertar en el público indignación, respeto, comprensión, dolor o rabia, ha fracasado estrepitosamente. Desconozco la historia original pero no es la primera vez que una película aborda el tema del holocausto, aunque quizá esta vez la nacionalidad de los protagonistas era diferente. Lo que es indudable es que los personajes no tenían un aspecto de bielorruso, los judíos y amigos de judíos no estuvieron en su papel, los alemanes eran soldados absolutamente inútiles, y la relación entre los judíos no era nada creíble.
El ambiente, un bosque bielorruso. Y el protagonista me recordaba a James Bond cada vez que lo veía.
A años luz de la entrañable "La vida es bella" y conmovedora "La lista de Shindler".